viernes 29 de mayo de 2009
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¿Qué es una buena fotografía?
Por Rocío Rugamas
Leí comentarios en blogs, revistas, páginas web, etc., para hacer este editorial con el sano objetivo de retomar varios puntos de vista que finalmente confluyeran en uno solo y que fuese capaz de reflejar los distintos matices que aportan los demás. Qué conseguí?, volverme loca entre las técnicas, las reglas, la composición, el encuadre, la exposición, la nitidez, el punto de vista, etc.
Pese a mi desvarío técnico, conseguí practicar con sobrada claridad un ángulo crítico para “ver” y deducir qué es la fotografía como concepto, que es -citando a un buen amigo- justo como debe disfrutarse el arte, ¡es subjetivo!, depende de quién lo vea y cómo lo vea.
Pero luego y en consecuencia a las conclusiones que anoto, ¿Qué examen hay que ejercer para definir si una imagen es buena o no?, puede que algunos no compartan mi postura, pero es probable que se deba a el espíritu mismo de la concepción estética del arte, sigue siendo lo objetivo.
Tratar una imagen requiere técnica, por supuesto, pero al igual que ésta, debe de ser una ventana que TRANSMITA sensaciones, emociones, algo, que despierte los sentidos, que provoque a la curiosidad, a la imaginación; un conjunto tan bien organizado que no complique entender lo que sucede en la imagen y que de paso pueda valorarse en su simbología o significado. Un trabajo fotográfico técnicamente puede gozar de un excelente encuadre, buena exposición y contraste, es decir cumplir con todas las reglas establecidas, pero si a costa de no decirle nada al observador, -quien muy probablemente no sepa nada de técnica-, no merecerá para éste importancia alguna y pasará de largo, omitiendo inclusive la técnica utilizada por el fotógrafo. En una concepción integral, es vital, por lo acotado, una razonable combinación de ambas valoraciones, la técnica y el significado son constitutivos de una eventual valoración de buena o mala para una fotografía.
La verdadera fuerza de la imagen está en la combinación de un motivo y la composición vigorosa.
Existen elementos en una imagen que son importantes a la hora de tomar una fotografía, ¿qué elementos incluir y cuáles dejar fuera?, en ese ejercicio debería ser igualmente importante lo que se excluye como lo que no en una exposición; en función de que un elemento no puede ser importante para nosotros o darle mayor fuerza a la imagen final, es preciso entonces al instante de orientar el visor de la cámara, procurar “ver” la fotografía como un entorno con su propia personalidad evitando las mezclas conceptuales y subjetivas con otras fotos que ya vimos. El ojo humano observa al espacio sin límites, pero en la cámara este espacio se limita por cuatro lados y que es en síntesis nuestro encuadre, lo que nos persuade técnicamente a pensar bien qué incluir o no en la toma, éste es –entre otros- precisamente el punto de inflexión a través del cual entra en juego la técnica.
Finalmente la fotografía es mágica, nos puede transportar a lugares que no conocemos o despertar emociones y sentimientos, el cometido descansa entonces, en la búsqueda del punto medio entre técnica y esa parte emocional o simbólica que transmite lo que oportunamente llamó la atención y por el que decidimos hacer la imagen.
No intento confundirlos, tampoco decir que la técnica no es importante en la práctica misma de fotografiar o capturar escenarios, impresiones, emociones, dicho de modo alguno, sólo quiero invitar a buscar y coincidir los puntos medios entre técnica y comunicación visual, que de lograr, con mera precisión, hacerlos brillar juntarlos en una sola imagen, facilitará, de ser estrictamente necesario, calificar de BUENA a una fotografía expuesta al examen rígido de la TEKNIK y al generoso insuflo de la emoción humana, porque después de todo ese elevado ejercicio está condenado afortunadamente a lo OBJETIVO, ¿o no?.